La situación educativa en el país vuelve a quedar en el centro del debate tras conocerse un relevamiento que muestra una marcada caída en el rendimiento de los adolescentes. De acuerdo con el informe elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación, apenas dos de cada diez jóvenes de 15 años logran transitar el secundario en el curso correspondiente y con los saberes fundamentales esperados para esa edad. El estudio detalla que la Argentina retrocedió al séptimo puesto entre nueve naciones de la región, una posición que contrasta fuertemente con la alta tasa de escolarización que se registra en las aulas.
El análisis combina tres aspectos clave de la vida escolar: la cobertura, la continuidad sin retrasos y los resultados en las evaluaciones. En el primer punto, el país muestra un nivel alto, ya que el 97% de los chicos de esa franja etaria concurre a clases. Sin embargo, al filtrar cuántos de ellos están en el año que les corresponde sin haber repetido o abandonado temporalmente, la cifra baja al 79%, lo que deja una tasa de sobreedad del 21%. Al cruzar esos datos con los saberes básicos medidos en las pruebas PISA tanto en Lectura como en Matemática, el porcentaje final de quienes completan el trayecto en tiempo y forma se reduce al 19%, siete puntos menos que en el registro de 2009.
Especialistas en la materia advierten que el problema no responde únicamente a factores socioeconómicos externos, ya que naciones con menor producto bruto por habitante logran mejores desempeños. Por el contrario, se apunta a deficiencias profundas en las políticas educativas y a falencias que se arrastran desde la escuela primaria, donde una gran parte de los alumnos ya presenta dificultades severas de comprensión lectora. Frente a este panorama, analistas y referentes del sector insisten en que el desafío actual exige no solo sostener la asistencia a los establecimientos, sino garantizar que los jóvenes adquieran las herramientas indispensables para su futuro.
