Una modalidad de sabotaje digital con tintes geopolíticos encendió las alertas en el continente europeo tras un asalto informático masivo dirigido contra la cadena de frío en distintos comercios de Francia. El blanco del operativo fueron cientos de locales pertenecientes a marcas de gran peso comercial como Coopérative U, Intermarché, E.Leclerc y una treintena de sucursales de Monoprix, donde los piratas cibernéticos vulneraron los sistemas de control a distancia.
A través de la manipulación remota de un software de origen danés utilizado para la gestión térmica, los atacantes consiguieron alterar de manera drástica los parámetros de las vitrinas. En zonas específicas, como ocurrió en unos 150 puntos de venta de Intermarché, la temperatura de los exhibidores frigoríficos trepó hasta los 50 grados durante un lapso prolongado de seis horas, inutilizando por completo toneladas de mercadería perecedera y desatando además focos de principios de incendio debido al sobrecalentamiento forzado de los mecanismos.
Las consecuencias económicas de este sabotaje ya se contabilizan en varios millones de euros en pérdidas para los empresarios del sector, mientras que la Fiscalía de París abrió formalmente una investigación de oficio para determinar el alcance y la autoría intelectual de la maniobra. En tanto, las autoridades gubernamentales y los equipos de seguridad tecnológica analizan las vulnerabilidades de estas plataformas digitales interconectadas que manejan suministros vitales para la población.
Ante la gravedad institucional del episodio, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, comenzó a seguir de cerca las pesquisas judiciales, al tiempo que referentes del ámbito comercial manifestaron su profunda preocupación. Entre ellos, Sophie Matt, dueña de un comercio de la cadena Intermarché, expresó su desconcierto ante la vulnerabilidad sufrida al señalar públicamente: «Nunca habría pensado que esto nos pasara».
