El Observatorio Venezolano de Prisiones advirtió sobre una situación crítica en los penales del país tras registrarse la muerte de cuatro reclusos de la tercera edad en un lapso de apenas doce días. Las cifras oficiales y los reportes de la organización señalan que estos decesos ocurrieron bajo custodia estatal entre el 19 y el 30 de septiembre, evidenciando un patrón alarmante que eleva a más de sesenta los fallecimientos de personas privadas de libertad desde abril.
Uno de los casos que generó mayor repercusión fue el de Hermes Carrero, de 63 años, quien sufrió un infarto mortal dentro de su celda en el Internado Judicial del estado Barinas. Lo llamativo de este episodio es que ocurrió apenas cinco días después de que una comisión oficial encargada de evaluar la justicia penal visitara el establecimiento, lo que desató fuertes cuestionamientos sobre la efectividad de esas recorridas institucionales.
Desde la entidad protectora cuestionaron duramente si los funcionarios realmente se toman el tiempo de revisar historietas médicas, detectar padecimientos crónicos o constatar las condiciones reales de vida de los sectores más vulnerables. A su vez, recordaron que miles de detenidos mayores de 65 años continúan alojados en comisarías preventivas que no están preparadas para la permanencia prolongada, advirtiendo que la falta de medicamentos y asistencia médica transforma la reclusión en una sentencia implacable.
