El frente oficialista atraviesa semanas agitadas mientras redefine los detalles finales de su estrategia política e institucional. Tras completar su viaje a Francia para encabezar la Argentina Week en la capital francesa y mantener un encuentro bilateral con Emmanuel Macron, Javier Milei prepara el terreno para involucrarse activamente en el armado electoral. El máximo referente del espacio libertario proyecta desembarcar de lleno en la provincia de Buenos Aires con la meta de disputarle territorio al kirchnerismo, respaldando a sus candidatos para consolidar la estructura del oficialismo nacional. En paralelo, en la Casa Rosada persisten discrepancias internas sobre temas clave de gestión, como las modificaciones al esquema de las PASO y las normativas sobre seguridad que impulsa el Poder Ejecutivo.
En el área económica, las miradas están puestas en la marcha de los indicadores clave y en las fluctuaciones financieras. Durante su estadía en tierras europeas, Luis Caputo desestimó cualquier panorama recesivo para el país y prefirió argumentar que el ritmo de la actividad experimentó una desaceleración puntual. El responsable de la cartera económica señaló que este enfriamiento se debe al impacto de factores externos globales, tales como la suba de tasas internacionales y el incremento del precio de la energía, sumado a los ruidos políticos que genera la contienda electoral interna en la Argentina.
Pese a los vientos en contra, la conducción económica confía en mantener el equilibrio fiscal y asegurar las fuentes de financiamiento para afrontar las obligaciones de deuda venideras. Mientras los números muestran una modesta variación positiva del producto, las autoridades buscan dar certezas a los mercados internacionales y los inversores extranjeros respecto a la solidez del programa financiero. Con esta combinación de rosca política interna y gestiones en el frente macroeconómico, el oficialismo apunta a llegar fortalecido a las próximas urnas.
