El periódico estadounidense The Wall Street Journal apuntó duro contra Javier Milei tras su última cadena nacional, al asegurar que apeló al histórico reclamo sobre las Islas Malvinas debido al declive en su popularidad y los problemas económicos de su gestión. Según el análisis del influyente diario neoyorquino, «recurrir al tema de las Malvinas es una estrategia bien probada por los líderes argentinos con problemas, como los que enfrenta Milei». El medio remarcó que las reformas de libre mercado están estancadas ante un panorama electoral complejo para el próximo año y citó al especialista Michael Shifter, quien planteó que «cuando se tienen problemas políticos, esta es una estrategia probada para intentar salir de ellos y aumentar el apoyo», agregando que «no sorprende que Milei esté intentando sacar el máximo provecho de esta situación por razones políticas, dado que se encuentra en apuros».

En su dura radiografía, el medio norteamericano remarcó que «tres años después, la economía aún no se ha recuperado, mientras los argentinos lidian con la pérdida de empleos, ahora una de sus principales preocupaciones», advirtiendo que «cada vez más argentinos están endeudados» y que el creciente descontento siembra serias dudas de cara a las próximas elecciones. Asimismo, repasaron las contradicciones de Javier Milei al recordar su pública admiración por Margaret Thatcher y sus declaraciones iniciales a favor de entablar una relación madura con el Reino Unido, contrapuestas con su sorpresivo endurecimiento del discurso. Desde Londres, las respuestas no tardaron en llegar: el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, advirtió de forma ácida que «la declaración de Milei nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas».

Esta abrupta sobreactuación patriótica para intentar desviar la atención pública tropieza de frente con la realidad del propio sector energético. La promesa de la Casa Rosada de iniciar acciones administrativas e imponer sanciones a 45 personas y firmas vinculadas a la perforación en el Atlántico Sur salpica a contratistas clave como Noble Corporation. La firma anglo-estadounidense no solo habría cerrado un contrato para operar 11 pozos en el yacimiento Sea Lion en Malvinas a razón de 300 mil dólares diarios, sino que es la misma compañía de la que dependió TotalEnergies para perforar el megaproyecto Fénix en Tierra del Fuego. Pretender aislar o sancionar a semejantes proveedores de servicios offshore genera un efecto búmeran, amenazando la provisión del 8% del gas que consume la Argentina y poniendo en riesgo las millonarias inversiones que el oficialismo busca desesperadamente sostener.