El oficialismo activó una estrategia parlamentaria para desactivar la embestida opositora contra los excesivos costos financieros que aplican las plataformas de cobro digital. La maniobra la encabezó Martín Menem, quien buscó frenar la sesión especial impulsada por distintos bloques legislativos para regular el endeudamiento de las familias, saliendo en auxilio de Marcos Galperin ante las duras acusaciones de usura que pesan sobre Mercado Pago por otorgar préstamos con tasas anuales que llegan a rozar el 800%.
Para bloquear el debate en el recinto, la conducción de la Cámara Baja apeló a un mecanismo habitual: instruyó al legislador Santiago Pauli a convocar de urgencia a una reunión informativa en la Comisión de Finanzas. Esta jugada parlamentaria busca ofrecer un espacio de discusión formal sin dictamen para restarle quórum a los espacios opositores, buscando que las bancadas aliadas no acompañen el llamado a sesionar y prefieran canalizar el tema dentro del trabajo de las comisiones.
El trasfondo del conflicto expone la delicada situación crediticia que atraviesan millones de usuarios en todo el país. Diversos informes advierten que casi 6 millones de personas registran atrasos significativos en sus compromisos financieros, un problema agravado por la proliferación de microcréditos con costos elevados. Mientras la oposición presiona para limitar los intereses y proteger a los consumidores castigados por la morosidad, el espacio libertario busca postergar las regulaciones y blindar el esquema de negocios del sector fintech.
