La arquitectura digital que sostenía el relato oficialista atraviesa un sacudón de proporciones históricas. Tras el derrumbe de la infraestructura de operaciones que comandaba Fernando Cerimedo, las cuentas personales de Javier Milei quedaron expuestas, dejando al descubierto una abrumadora presencia de perfiles falsos y automatizados. Los números revelan que las interacciones del mandatario cayeron drásticamente, mostrando listas repletas de usuarios ficticios, sin fotografías ni actividad real, que inflaban artificialmente su volumen de réplicas en la red social X. Este fenómeno coincide con un pronunciado desgaste público, donde las métricas negativas hacia el universo libertario se dispararon al 85,4%, contra apenas un 3,9% de valoraciones favorables en las conversaciones digitales recientes.

El desplome del entramado digital se aceleró a la par de las complicaciones judiciales que acorralan a Cerimedo en el exterior. Detenido en territorio boliviano en el marco de una causa por tentativa de femicidio contra su expareja Nadia Beller, el consultor afronta ahora una nueva imputación por presunto enriquecimiento ilícito. Frente a los tribunales, el estratega reconoció ingresos mensuales cercanos al millón de dólares mediante estructuras privadas de comunicación y admitió su colaboración previa con la gestión del mandatario Rodrigo Paz, quien intentó desmarcarse públicamente de su figura pese a las pruebas recolectadas.

La situación del especialista informático se agrava mientras la fiscalía reconstruye maniobras millonarias y giros de divisas que lo vinculan con empresas fantasma y casas de cambio. En tanto, en el escenario local queda en evidencia el fuerte impacto operativo que generó la caída de este engranaje: los referentes libertarios perdieron tracción en el debate público y las menciones a Javier Milei cayeron desde aquel pico de 13 millones a principios de 2025 hasta registrar niveles significativamente menores en las últimas semanas, dejando al descubierto la fragilidad del esquema que inflaba sus apoyos virtuales.