A tono con sus intenciones de encarar una nueva postulación para la Ciudad de Buenos Aires en 2027, Horacio Rodríguez Larreta dejó en claro que su distanciamiento de las estructuras partidarias tradicionales es irreversible. El legislador porteño ratificó que su proyecto avanzará a través de un espacio propio, lejos del espacio que ayudó a fundar hace más de dos décadas y marcando un contrapunto severo contra la conducción nacional y el armado comunal.

Para el excandidato presidencial, tanto La Libertad Avanza como la conducción actual del PRO terminaron por homologar un estilo caracterizado por la intransigencia. En ese sentido, apuntó que «el PRO y La Libertad Avanza hoy son lo mismo, la crueldad tras la crueldad». Al argumentar su mirada, disparó directamente contra Javier Milei al remarcar que existe «un presidente que le saca la plata a los discapacitados, que pareciera que disfruta cuando cierra una fábrica». De igual modo, destinó severos cuestionamientos a la gestión local de Jorge Macri, denunciando problemas de mantenimiento y la aparición de roedores en los barrios porteños.

Si bien reconoció un acierto en las medidas del Poder Ejecutivo para despejar los piquetes en las calles, atribuyó ese logro al recorte de fondos dirigidos a los intermediarios de organizaciones sociales y descartó los méritos que suele adjudicarse la cartera de Seguridad. En paralelo, analizó la coyuntura financiera del país reconociendo el esfuerzo por bajar la inflación y alcanzar el equilibrio fiscal, aunque advirtió que unos seis millones de ciudadanos cayeron en morosidad por la imposibilidad de afrontar gastos básicos como la comida.

Finalmente, el referente porteño descartó cualquier posibilidad de confluir en acuerdos electorales con el kirchnerismo o de retomar vínculos con viejos conocidos de la política como Sergio Massa o Mauricio Macri, con quien confirmó no tener diálogo desde hace más de un año y medio. Con la mirada puesta en el territorio de la Capital, concluyó que apostará por un contacto directo con el electorado sin importar las alianzas de los aparatos partidarios.