Frente al avance del expediente judicial que busca reconstruir el origen de sus bienes, la defensa de Manuel Adorni recurrió a una solicitud de prórroga para intentar ganar tiempo en Comodoro Py. El exfuncionario del Gabinete nacional debía dar explicaciones detalladas ante el requerimiento preventivo firmado por el fiscal Gerardo Pollicita y respaldado por el juez Ariel Lijo, pero argumentó la necesidad de contar con quince días más para articular su descargo antes de un eventual llamado a prestar declaración indagatoria.

El centro de las sospechas radica en un incremento de sus activos estimado en un 119%, sumado a movimientos de dinero en efectivo y moneda extranjera que carecen de respaldo en sus presentaciones oficiales. Según los cálculos que constan en la causa, mientras la sociedad conyugal acreditó ingresos legales por más de $229 millones durante el ciclo en la gestión pública, sus erogaciones superaron los $272 millones. Esto deja al descubierto un bache de al menos $43 millones sin fundamentación lógica, al que se agregan transacciones por más de US$ 402.000 invertidos en propiedades e inmuebles.

Las miradas de los investigadores también se posan sobre la actividad contable de su esposa, Bettina Angeletti, cuyos montos de facturación registraron un salto del 1.440,97% en un periodo muy acotado y concentrado en un puñado de clientes. La fiscalía exige precisiones sobre cómo se financiaron compras de vehículos particulares, refacciones millonarias en barrios privados y múltiples viajes al exterior cancelados mediante divisas en mano, situaciones que dejan la situación de Adorni al borde de una acusación formal por enriquecimiento ilícito.