Las discrepancias entre los discursos públicos y la documentación oficial volvieron a quedar expuestas tras las recientes declaraciones de Javier Milei. Aunque el mandatario intentó desvincularse por completo de Fernando Cerimedo, asegurando que no mantenía ningún tipo de contacto con él desde 2023, la información de los registros de ingresos a la sede gubernamental contradijo rotundamente sus palabras. Durante 2024 se constataron al menos 12 visitas del consultor a Balcarce 50, varias de las cuales contaron con el aval explícito de funcionarios cercanos al círculo íntimo de Karina Milei.

Esta brecha en la narrativa oficial coincide con una reestructuración profunda en la gestión de las redes sociales del Gobierno. Karina Milei decidió desplazar a Santiago Caputo del control de la comunicación estratégica para delegarle la responsabilidad al realizador audiovisual Santiago Oría. Esta movida provocó un evidente malestar en la tropa digital alineada con el asesor presidencial, manifestada en una virtual «huelga» de los militantes de las Fuerzas del Cielo que causó pérdidas de terreno en las discusiones virtuales.

Para encarar este escenario y revitalizar la estrategia comunicacional, Santiago Oría armó un equipo de alrededor de 70 personas. En esa estructura conviven figuras jóvenes con perfiles complejos, como Iñaki Gutiérrez y Sharif Menem, lo que exige al cineasta un rol de mediador constante para canalizar los contenidos oficialistas. Mientras la imagen del Ejecutivo registra sacudones, el nuevo esquema busca contener los cruces internos para alinear la estrategia digital con los objetivos de la gestión.