Pensando en el tablero electoral hacia 2027, Patricia Bullrich ya tiene una vía alternativa armada por si la convivencia política con Javier Milei y su círculo cercano llega a un punto de quiebre. Si desde la cúpula oficialista deciden dejarla al margen del armado principal, la dirigente cuenta con un vehículo partidario propio que le permitiría competir por fuera y condicionar los planes del oficialismo nacional.

El sostén clave detrás de esta maniobra es Gustavo Valdés. Gracias al apoyo del dirigente correntino, se consolidó el despliegue del Partido Popular Federalista, espacio que responde al vicegobernador Pedro Braillard Poccard. Tras haber obtenido el reconocimiento formal en el ámbito porteño, la fuerza sumó presencia legal en cinco distritos, lo que le otorga alcance en todo el país. Además, la meta trazada apunta a extender la personería jurídica hasta doce provincias antes de que arranque la contienda presidencial.

El vínculo de trabajo entre la dirigente y el referente correntino viene de larga fecha, habiéndose afianzado durante las primarias de 2023. Esta buena sintonía choca de lleno con las idas y vueltas que el sector de Valdés mantuvo con la mesa chica de la Casa Rosada, cruzada por chispazos con la conducción interna que ejercen Karina Milei y sus colaboradores en la armado de listas provinciales.

Bajo este esquema, la dirigente no solo gana independencia sino también capacidad de presión ante una negociación adversa. De consumarse un cierre sin su participación en los lugares de decisión, presentar una propuesta por separado le daría un golpe directo a las aspiraciones de reelección de la actual gestión.