Luego de varios meses marcados por chispazos mediáticos y tensiones políticas, la cúpula directiva de La Libertad Avanza y las autoridades del PRO abrieron una vía de contacto directo para empezar a moldear un eventual entendimiento con vistas al armado de listas. El acercamiento inicial se dio mediante una conversación entre Mauricio Macri y Karina Milei, quienes coordinaron poner en marcha mesas de trabajo conjuntas para destrabar el panorama, aunque la Casa Rosada fijó condiciones muy claras desde el arranque.

En el entorno oficialista no hay margen para concesiones apresuradas. La estrategia de la secretaria general de la Presidencia consiste en supeditar cualquier futura alianza en territorio porteño o bonaerense al comportamiento previo que tenga el espacio amarillo en la actividad parlamentaria. La orden interna es categórica: antes de repartir lugares o confeccionar boletas compartidas, los legisladores del partido de Macri deberán asegurar su respaldo incondicional a las iniciativas prioritarias que el Poder Ejecutivo promueve dentro del Congreso.

Para encarar este proceso, el Gobierno dispuso una delegación negociadora que incluye al jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto al asesor Eduardo «Lule» Menem. Por el lado del espacio amarillo, la representación quedó a cargo del diputado Cristian Ritondo y de Fernando de Andreis, dirigente del núcleo duro y de extrema confianza del expresidente. Aunque formalmente el temario se enfoca en coordinar votaciones legislativas inmediatas, ambas estructuras reconocen en privado que lo que verdaderamente se está definiendo es el esquema de poder territorial de cara a los próximos turnos electorales.