El armado de alternativas políticas para el tablero electoral empieza a acelerarse en las sombras y las miradas se posan directamente sobre Emilio Monzó. Si alguien busca candidatos disponibles o quiere estructurar una opción competitiva fuera de las ofertas tradicionales, el camino obligado conduce al despacho y la mesa de trabajo de Monzó. Detrás de las posibles postulaciones de figuras del ámbito empresarial y mediático como Jorge Brito y Daniel Hadad, el operador político se posiciona como el engranaje central de un esquema que pretende esquivar las posturas extremas del escenario nacional.

Para concretar esta arquitectura política, Emilio Monzó cuenta con un staff en el que participan colaboradores de su confianza como Nicolás Massot, Diego Bossio y Bruno Screnci. Este grupo de trabajo viene desarrollando una labor constante en el armado vinculado al titular del Banco Macro y, de manera paralela, mantiene puentes permanentes con el creador de Infobae. La estrategia busca consolidar un espacio pragmático con capacidad de gestión, ofreciendo opciones potentes y nombres con peso propio para quienes demandan alternativas viables en el mapa político actual.

Quienes conocen la trastienda de estas conversaciones destacan que, ante cualquier consulta por postulantes con proyección y perfil propio, hay que remitirse al trabajo de Monzó. Su capacidad para tejer acuerdos entre dirigentes de diversos orígenes y referentes del sector privado consolida a su mesa política como el punto de referencia ineludible. La premisa del espacio es clara: construir una alternativa sólida que atraiga a votantes desencantados con las opciones dominantes y canalice figuras con peso propio hacia la escena pública.