El esquema logístico de las principales terminales marítimas y fluviales del país atraviesa horas decisivas tras la paralización de las maniobras de amarre y zarpada. El desencadenante fue la oficialización del Decreto 690/2026, impulsado por Federico Sturzenegger, que modificó el régimen de practicaje y pilotaje en las vías navegables. En rechazo a los cambios que imponen topes tarifarios y habilitan la incorporación de profesionales extranjeros, la gran mayoría de los guías técnicos decidió abstenerse de tomar nuevos servicios, dejando frenados a más de 140 buques en nodos clave como San Lorenzo, Dock Sud, Bahía Blanca y Campana.
La interrupción afecta de lleno la carga y salida de granos, insumos y combustibles, con un perjuicio directo sobre el 80% de los envíos agroindustriales hacia el exterior. El planteo del Ejecutivo busca abaratar los costos de la marina mercante, argumentando que la asistencia a una nave de gran porte en el Río de la Plata puede demandar hasta US$ 16.903. Tras la difusión de la medida, Sturzenegger afirmó que «la Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio», fundamentando la apertura del sector a nuevos competidores.
Por su parte, los especialistas en la materia remarcan el riesgo que implica alterar este tipo de maniobras en zonas complejas. Frente al cese de actividades, la Prefectura Naval inició un operativo para notificar a más de 500 profesionales e intimarlos a retomar sus labores bajo apercibimiento legal. Al analizar el panorama, el perito naval Fernando Morales señaló que «así como lo hizo es imposible de practicar», objetando la posibilidad de reemplazar de forma inmediata a los operarios habilitados con personal de las fuerzas o de origen extranjero.
El escenario mantiene en alerta tanto al sector agroexportador como a las compañías de energía, dado que el freno operativo amenaza con repercutir en el abastecimiento interno de combustibles y en los compromisos internacionales. Mientras las autoridades exigen la reactivación del servicio, el conflicto continúa sin acuerdo, a la espera de una mesa de diálogo que destrabe la circulación en las vías navegables.
