El revuelo generado tras la estrecha definición del Mundial de Fútbol, donde España superó por 1 a 0 a la Selección Argentina, promete no quedar estancado en el análisis futbolístico. La sospecha de un partido amañado gana terreno debido a una llamativa estadística: el conjunto Campeón del Mundo terminó el encuentro sin registrar un solo tiro directo a la portería rival a lo largo del tiempo reglamentario. Esta falta de ambición en la cancha desató sospechas generalizadas (y comprensibles) de los hinchas que desembolsaron cifras millonarias para asistir al estadio y ahora aseguran sentirse lisa y llanamente estafados.

La controversia escaló al plano legal luego de que el periodista Eduardo Feinmann revelara que cerca de cuatro bufetes de abogados en Estados Unidos están preparando una acción de clase o demanda colectiva contra la federación que encabeza Gianni Infantino. De acuerdo con este reporte, las firmas jurídicas norteamericanas ven una oportunidad de negocio millonaria para representar a las más de 80.000 personas que pagaron entradas con un costo promedio superior a los 8.000 dólares. El eje central de las presentaciones apuntará al incumplimiento del espectáculo deportivo prometido y al presunto engaño hacia los espectadores.

Uno de los elementos principales que los letrados analizan incorporar como prueba es la difusión de un video grabado en el pasillo previo al campo de juego, donde se observó a Lionel Messi y al resto de sus compañeros con gestos desencajados durante la arenga. A ese registro audiovisual se suman las dudas planteadas por las rápidas reapariciones de futbolistas como Gonzalo Montiel y Leandro Paredes en el torneo local pocos días después del cruce decisivo, tras haber dejado la cancha acusando dolencias físicas de consideración. Todo este entramado de inconsistencias sustenta el reclamo de los fanáticos que evalúan sumarse al litigo en suelo norteamericano.