La agenda internacional de Milei suma una parada clave en la capital peruana para acompañar la toma de posesión de Keiko Fujimori. La gira no es solo una visita protocolar más: dentro del círculo íntimo de Balcarce 50 lo ven como la oportunidad perfecta para empezar a coordinar una nueva alianza ideológica de derecha en la región. Con la victoria de varias opciones afines en el mapa sudamericano, la idea que ronda en los pasillos oficiales es gestar un bloque con sello propio que dispute el armado político continental.

Esta movida en el exterior coincide con un momento de fuerte contrapunto con la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Durante una actividad partidaria el fin de semana pasado, Javier Milei lanzó duras descalificaciones hacia el líder del Partido de los Trabajadores, tratándolo de «ladrón» y «basura socialista», además de cuestionar al tribunal supremo de ese país. La respuesta diplomática no tardó en llegar: el gobierno vecino decidió llamar a consultas a su representante en Buenos Aires y citó al embajador argentino para pedir explicaciones, mientras desde el ministerio de hacienda brasileño tildaron al mandatario de «payaso».

Más allá del contrapunto diplomático, la comitiva argentina desembarcó en Lima para cumplir con una serie de compromisos que incluyen la cita bilateral con la electa mandataria peruana y la entrega de una distinción académica en la Universidad San Martín de Porres. En los actos oficiales, el líder libertario compartirá espacio con otros jefes de Estado de la zona como José Antonio Kast, Santiago Peña, Daniel Noboa y Luis Abinader Corona. La intención del oficialismo es continuar este recorrido político en los próximos compromisos internacionales, con la mirada puesta en las elecciones de Brasil previstas para octubre.