Las valuaciones de las principales firmas piloteadas por Elon Musk sufrieron un sacudón muy fuerte durante el último mes. Tanto SpaceX como Tesla recortaron de manera drástica sus cotizaciones en Wall Street, acumulando una pérdida conjunta que roza los 1,2 billones de dólares en valor de mercado a lo largo de julio. Este retroceso en la Bolsa no solo golpeó los números de ambas organizaciones, sino que también desplazó al magnate del selecto grupo de los billonarios globales.
El impacto más severo se sintió en la firma de transporte aeroespacial, que restó alrededor de 750.000 millones de dólares en apenas cuatro semanas. Si se mide el recorrido desde su pico histórico del 15 de junio —obtenido pocos días después de su debut público—, el desplome roza el 52%, pasando de una cotización de 225,64 dólares a un piso de 108,66 dólares por acción. Esta retracción borró más de 1,47 billones de dólares desde aquellos máximos, justo cuando los inversores aguardan la presentación del balance trimestral previsto para el 4 de agosto, con la mirada puesta en los abultados desembolsos en inteligencia artificial.
Por el lado de la automotriz eléctrica, la desvalorización mensual rozó los 440.000 millones de dólares, acumulando una baja cercana al 33% en lo que va del año. A pesar de haber marcado récords en facturación y despachos durante el segundo trimestre, sus ganancias operativas se derrumbaron un 57% interanual. Los resultados mostraron un beneficio ajustado por acción de apenas 0,33 dólares frente a los 0,53 previstos, acompañado por un flujo de caja negativo provocado por las inversiones masivas en proyectos como los robotaxis y los androides Optimus, que aún no aportan rentabilidad a la caja.
Este escenario contractivo afectó a casi todo el ecosistema de las grandes corporaciones de tecnología, con caídas de 375.000 millones de dólares en Alphabet y recortes en gigantes de la talla de Micron Technology, Nvidia y Amazon. La gran excepción fue Apple, que se revalorizó más de un 23% en el año tras sumar casi 700.000 millones de dólares a su patrimonio bursátil, alcanzando un valor récord por acción superior a los 339 dólares y desplazando a Nvidia como la firma más cotizada del planeta.
