El peronismo rionegrino logró estructurar un consenso interno que contrasta con las divisiones que arrastra el espacio en otros puntos del país. En la provincia, las diferentes corrientes justicialistas terminaron de abrochar un acuerdo para impulsar a María Emilia Soria como la figura que encabece el proyecto para pelear por la gobernación. El entendimiento tendrá su presentación formal el próximo 8 de agosto durante un encuentro provincial donde se mostrará la foto de cohesión partidaria.
La estrategia contempla afianzar la candidatura de la dirigente con miras a los comicios ejecutivos, aprovechando la base territorial que construyó durante su gestión local y la victoria legislativa alcanzada el año pasado, cuando el espacio cosechó el 30,64% de los sufragios. Para la contienda que se avecina, la meta pasa por tejer alianzas con otras fuerzas del campo popular, como el Frente Renovador y el Frente Grande, anticipando una pulseada donde los sectores opositores podrían presentar un frente unificado.
Desde el entorno de la referente destacaron la necesidad de sumar voluntades hacia afuera del partido tradicionales para fortalecer la propuesta electoral. «Tenemos que ampliar y aglutinar a otros sectores porque es probable que el PRO y el radicalismo vayan junto a La Libertad Avanza. Hay que juntar fuerzas», señalaron en referencia al escenario político que imaginan para el territorio provincial, donde buscan recuperar el control de la gobernación luego de más de dos décadas.
Este ordenamiento patagónico intenta enviar una señal clara hacia la conducción nacional del Partido Justicialista, demostrando que es posible alcanzar la unidad mediante acuerdos colectivos. Frente a un panorama electoral complejo y competitivo, la definición en Río Negro sienta un antecedente temprano en la ingeniería política del espacio, apostando a cerrar filas internamente para competir con mayores chances de éxito.
