El oficialismo se quedó otra vez sin los números necesarios en el recinto legislativo y la discusión por la norma que busca habilitar la venta de campos a ciudadanos extranjeros pasó directamente para el próximo mes. El freno a la denominada ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada se concretó cuando se hizo evidente que los apoyos de los bloques aliados no estaban garantizados, lo que obligó a frenar el debate a mitad de camino y postergar la votación hasta agosto.

La parálisis legislativa dejó al descubierto los fuertes cortocircuitos internos en la cúspide del poder. Hubo reproches cruzados desde Balcarce 50 hacia los encargados de conducir el bloque libertario, señalando que se avanzó de manera apurada y sin una estrategia firme para asegurar las voluntades en las bancas. A esto se sumó un duro cruce virtual entre Victoria Villarruel y la conducción parlamentaria oficialista, que incluyó reclamos de la vicepresidenta por la inoportuna fecha del debate y la posterior filtración de capturas de esos mensajes privados, un gesto que generó un profundo malestar entre los propios senadores.

Desde el sector técnico del Ejecutivo, los asesores de Federico Sturzenegger defendieron su postura intransigente frente a las modificaciones que pretendían introducir las provincias para fijar sus propios límites de venta, calificándolas de anticonstitucionales. El desenlace, aprobado por una amplia mayoría de 63 adhesiones para congelar la sesión por unas semanas, fue tomado como un duro revés político para los planes de reforma económica del gobierno de Javier Milei.