La tensión interna en el oficialismo sumó un capítulo de altísima hostilidad a través de la red social X, donde se hicieron públicos los cruces entre dos de sus principales referentes en la Cámara alta. Tras el triunfo de la Selección, Victoria Villarruel le reclamó a Patricia Bullrich frenar la actividad parlamentaria, argumentando que no era momento para debatir una ley de inviolabilidad de la propiedad privada que, según su visión, entrega recursos estratégicos. Para la titular del Senado, el proyecto oficialista que elimina los límites para que extranjeros adquieran tierras argentinas es una claudicación inadmisible. «Ustedes nos quieren rifar. No seas hipócrita», disparó sin filtro, acusando a la jefa de la bancada de querer rematar el suelo patrio.
La respuesta de Bullrich no se quedó atrás y buscó justificar la iniciativa desde una perspectiva económica. «No se venden tierras. Se desarrolla el país», argumentó, en un intento por maquillar lo que a todas luces parece una contradicción evidente: flexibilizar la soberanía territorial no es sinónimo de progreso, sino de desprotección para el patrimonio nacional. La discusión escaló rápidamente hacia descalificaciones de índole personal y reclamos de legitimidad política, donde la senadora desafió a su interlocutora diciéndole «¡Si no te gusta, renunciá!», a lo que Villarruel retrucó recordándole el peso de sus propios votos: «A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo».
El cruce en la red social dejó expuesta no solo una grieta insalvable respecto al control de la propiedad de la tierra, sino también el desgaste de la convivencia política en las altas esferas del poder. Mientras una de las partes intentaba tildar la postura defensiva como una idea antigua y proteccionista de otra época, la realidad demuestra que la desregulación absoluta genera alarmas lógicas sobre el futuro de los recursos nacionales. Las chicanas cruzadas, que incluyeron menciones a la «casta», acusaciones de obsecuencia y comparaciones insólitas con figuras del fútbol, terminaron por ventilar una fractura expuesta que promete seguir sumando capítulos en el Congreso.
