El tablero bonaerense muestra los primeros chispazos entre las filas del PRO y La Libertad Avanza por la ocupación de espacios de poder locales. En el centro de esta escena aparece Diego Santilli, cuya figura asoma con fuerza como una opción electoral prioritaria para encabezar una boleta de convergencia libertaria, una alternativa que gana terreno debido al estancamiento de otras opciones puras del oficialismo nacional.
A pesar de que el propio dirigente evita definiciones apresuradas y prefiere esquivar las preguntas sobre su futuro, en los despachos de ambos partidos dan por sentada su postulación. Las dudas giran más en torno a la arquitectura del acuerdo y a quién tendrá la última palabra en la lapicera. Sebastian Pareja, un referente clave en el armado provincial de los libertarios, viene manteniendo un perfil reservado pero observa con atención esta dinámica, mientras que desde el círculo de mayor confianza de Karina Milei se envían señales de optimismo respecto a la consolidación de este liderazgo unificado. «En LLA todo puede ser. Pero está más firme que antes», deslizan por lo bajo fuentes del espacio gobernante.
Las segundas líneas de las dos agrupaciones reconocen que la convivencia territorial generará roces inevitables a medida que se acerquen los plazos de definición, aunque confían en que las cúpulas logren ordenar la interna sin mayores sobresaltos. «Falta. Esperemos que Diego no se desgaste. Pero creemos que va a estar todo bien», comentan con tranquilidad desde el entorno del partido amarillo. El desenlace de esta sorda puja de poder dependerá exclusivamente de la estrategia definitiva que baje desde la Casa Rosada, donde la prioridad sigue siendo consolidar una estructura competitiva capaz de quedarse con el principal bastión electoral del país.
