Se confirmó el cierre definitivo de la fábrica que el Grupo Dass operaba en Eldorado, Misiones. La firma, que se encargaba de confeccionar calzado deportivo para gigantes globales, le comunicó formalmente a la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado la parálisis total de las actividades programada para la segunda quincena de julio. Esta medida implica directamente el despido de los 150 operarios que todavía se desempeñaban en el establecimiento norteño, a quienes se les prometió la liquidación total de las indemnizaciones de ley.

La resolución de la conducción empresaria responde a un profundo giro en su estrategia de negocios, motivado por las nuevas reglas de juego comerciales en el país. Con el esquema de mayor apertura para los productos extranjeros, las marcas que demandaban el ensamblado local prefirieron volcar su abastecimiento hacia los complejos industriales que el conglomerado posee en Brasil, donde los costos operativos resultan más competitivos. Esta falta de pedidos domésticos terminó por quitarle todo sustento operativo a la planta misionera, que ya arrastraba un proceso de achique tras haber cerrado previamente otras sedes productivas.

A pesar de desmantelar sus líneas de montaje en el territorio nacional, la corporación no se marchará de la Argentina, sino que reconvertirá por completo su perfil. A partir de ahora, mudará su foco hacia tareas netamente comerciales y logísticas, administrando el ingreso de indumentaria y zapatillas terminadas para marcas bajo su licencia. Toda la distribución se centralizará en las bases operativas ubicadas en Coronel Suárez y Cañuelas. Desde el ámbito gremial vincularon el desenlace directamente con la caída del consumo interno y la desprotección del mercado manufacturero local.