Las tensiones internas dentro de la coalición gobernante cobraron un nuevo impulso tras conocerse los planes inmediatos de Patricia Bullrich. La referente busca consolidar su peso propio en el armado nacional de cara al escenario electoral del año próximo y programó para el mes que viene el inicio de una recorrida federal que comenzará en Santa Fe. Cerca de su entorno aseguran que sus metas son firmes y apuntan exclusivamente a integrar la fórmula para el ejecutivo, ya sea encabezando el proyecto o secundándolo, descartando de plano las propuestas de la Casa Rosada para competir por un escaño legislativo en la Ciudad de Buenos Aires.

Este reposicionamiento estratégico se da en un contexto donde los números de las consultoras juegan a su favor. Estudios de opinión pública la ubican al tope de las preferencias en cuanto a valoración social, superando los registros del propio Javier Milei y de figuras del armado oficialista como Karina Milei o Martín Menem, quienes arrastran índices de rechazo del 80% y 69% respectivamente. Este capital político reavivó los reclamos del sector que responde a Bullrich, golpeado en el último reparto de candidaturas legislativas donde sintieron que su aporte clave para el triunfo en la segunda vuelta no fue correspondido con espacios de poder reales.

Para apuntalar este movimiento, se activaron canales de diálogo clave dentro del gabinete nacional. Bullrich aceitó los vínculos políticos con Diego Santilli, con quien comparte un pasado común en las filas de la oposición y que ahora maneja los hilos de la jefatura de ministros. La sintonía entre ambos se vio facilitada por la notable presencia de exfuncionarios vinculados a la administración de Mauricio Macri en las carteras clave del actual gobierno, una realidad que pone de manifiesto las dificultades estructurales del oficialismo para generar cuadros políticos de origen propio y que este sector busca capitalizar con vistas al futuro inmediato.