Un reciente relevamiento realizado en conjunto por la consultora Atlas Intel y Bloomberg encendió las alarmas dentro del espacio libertario al medir la aceptación pública de las principales figuras políticas del país. El estudio expone un escenario sumamente adverso para Karina Milei, quien se ubica en el fondo de la tabla de popularidad dentro del oficialismo. La presidenta de La Libertad Avanza cosecha un contundente 76% de percepción negativa y apenas un 12% de opiniones a favor, registrando un balance marcadamente deficitario. En todo el territorio nacional, el único que muestra un desempeño general más rezagado es el exmandatario Alberto Fernández, quien acumula un rechazo que alcanza al 88% de los encuestados.
La brecha de representatividad se hace evidente al contrastar estos números con los del propio jefe de Estado. Mientras que Javier Milei retiene un 40% de valoración positiva frente a un 57% de rechazo, su hermana apenas logra cautivar a una tercera parte de ese núcleo de apoyo. La situación se vuelve todavía más compleja para la mesa chica de la Casa Rosada si se mira a Patricia Bullrich, quien encabeza las preferencias a nivel general con un 45% de consideración positiva y un 52% de negativa, consolidando un liderazgo que genera recelos y mantiene expectante a la cúpula del poder ejecutivo.
Por fuera del binomio central, el panorama tampoco resulta alentador para los armadores del partido de gobierno. Martín Menem ingresó al lote de los cinco dirigentes con peor consideración de la opinión pública al registrar un 69% de desaprobación, aunque conserva un piso del 25% de acompañamiento. Este fuerte desgaste en el posicionamiento de la hermana presidencial y de la máxima autoridad de la Cámara de Diputados representa un verdadero contrapeso para las recorridas que ambos vienen llevando adelante en las provincias para consolidar el despliegue territorial de la fuerza política de cara a los próximos desafíos electorales.
