La mesa chica de la Casa Rosada activó una fuerte estrategia de centralización política sobre el armado parlamentario oficialista. Karina Milei se puso al frente de un operativo de alineamiento estricto dirigido a los diputados y senadores del espacio de La Libertad Avanza. El objetivo detrás de este movimiento radica en reordenar la tropa propia tras las recientes turbulencias que eyectaron a Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete, evitando así filtraciones internas y garantizando un control directo sobre la agenda legislativa nacional.

Esta jugada de la secretaria general de la Presidencia desplaza de manera evidente la influencia que venía sosteniendo Patricia Bullrich en el Congreso, puntualmente en la coordinación de la estrategia para debatir la reforma electoral en la Cámara Alta. A partir de ahora, la jefatura política del espacio busca concentrar cada decisión táctica en Balcarce 50. La fiscalización interna de la tropa libertaria llegará a un nivel de detalle milimétrico, ya que se dispuso la intervención directa y el monitoreo diario sobre los propios grupos de chat institucionales de los representantes oficialistas.

El reordenamiento interno coincide con semanas clave para el Ejecutivo, que busca apurar el tratamiento de un paquete de leyes y pliegos judiciales. El desembarco definitivo de Karina Milei en el manejo del bloque marca un límite claro para las negociaciones que la exministra venía manteniendo de forma independiente con sectores de la Unión Cívica Radical y el PRO, cerrando el margen para concesiones no autorizadas por la conducción central.