El clima en los pasillos gubernamentales se volvió irrespirable tras los últimos acontecimientos que sacudieron la estabilidad del oficialismo. Manuel Adorni se encuentra en el centro de una fuerte disputa interna que precipitó la revisión de su continuidad, justo en un momento donde las presiones del Congreso y el avance de investigaciones en los tribunales complicaron su permanencia. A pesar del respaldo público que había recibido recientemente, la acumulación de cuestionamientos sobre su patrimonio terminó por quebrar la confianza de la cúpula presidencial, abriendo paso a un inminente recambio en la Jefatura de Gabinete.
Lejos de una transición ordenada, las últimas horas reflejaron momentos de extrema tensión y discusiones subidas de tono detrás de escena. Manuel Adorni resistió las presiones para que deje su cargo de inmediato y solicitó postergar cualquier anuncio oficial hasta concretar una reunión cara a cara con el mandatario Javier Milei, quien regresaba de su viaje por España. En los despachos oficiales admiten que el funcionario se plantó con firmeza ante la posibilidad de ser desplazado, advirtiendo a su entorno más cercano con una frase tajante que encendió las alarmas: «Es peligroso que termine en la Justicia».
La estrategia del Ejecutivo apunta a manejar la situación con el menor costo político posible, intentando presentar la desvinculación como una salida voluntaria por motivos personales en lugar de un despido explícito. Mientras tanto, en Balcarce 50 ya comenzaron a moverse las fichas para el reemplazo, con el nombre de Diego Santilli liderando los consensos entre las distintas vertientes del oficialismo. El desenlace de esta crisis interna, que mantiene en vilo a toda la estructura oficial, se terminará de sellar en las próximas horas tras el cónclave decisivo entre el funcionario y el jefe de Estado.
