El oficialismo logró frenar un pedido de moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. A raíz de intensas negociaciones a contrarreloj con gobernadores de distintas provincias, las bancas se mantuvieron semivacías y la sesión especial en la Cámara Baja se terminó cayendo por falta de número. Al respecto, Manuel Adorni salió a marcar la cancha y festejó que se impusiera «el sentido común», argumentando que gran parte de la dirigencia que convocó a la jornada «lo único que busca es hacer política y poner palos en la rueda». El vocero deslizó que la postergación le da margen al Gobierno para seguir tejiendo acuerdos con los mandatarios provinciales de cara a las sesiones extraordinarias.

Este freno en el parlamento le da un respiro clave a Javier Milei justo cuando cumple un centenar de jornadas enfocado en reordenar la dinámica de su gestión diaria. El mandatario viene apostando fuerte por un esquema más ligado a la negociación política directa, dejando que las conversaciones maduren en acuerdos puntuales sobre temas sensibles de la economía. El objetivo central de estos movimientos pasa por blindar el rumbo de las reformas estructurales y evitar derrotas legislativas catastróficas que erosionen la gobernabilidad, una meta que demandó construir alianzas movedizas con sectores dispuestos al diálogo para compensar el ajustado número de bancas propias.

Sin embargo, el clima que quedó flotando en el recinto tras el fracaso de la convocatoria fue de pura tensión. Una de las voces que estalló de furia por el faltazo masivo fue Marcela Pagano, quien no se guardó nada ante la parálisis del debate y disparó de manera tajante que «los que se ausentaron son cómplices de la corrupción». El portazo de los bloques dialoguistas no solo frustró los planes de las bancadas opositoras más duras, sino que volvió a dejar expuestas las marcadas diferencias sobre cómo pararse ante las iniciativas de la Casa Rosada.

En medio del revuelo, el bloque del PRO salió a marcar su postura con una serie de aclaraciones técnicas para bajarle el tono a la polémica y diferenciarse de la oposición dura. Desde ese espacio explicaron que la convocatoria no buscaba desplazar de forma directa a Adorni de su cargo, sino forzar un emplazamiento para obligar a la Comisión de Asuntos Constitucionales a debatir los pedidos de informe e interpelación. Los legisladores señalaron que el debate ya estaba garantizado por los carriles institucionales correspondientes, tras haber acordado una reunión de comisiones para el martes 30 de junio. Bajo esa premisa, decidieron no dar quórum para evitar «montar un show sin sentido» motorizado por el kirchnerismo, asegurando que el caso se discutirá seriamente y respetando el reglamento de la cámara.