Las estadísticas oficiales del mercado laboral exponen realidades muy dispares según la geografía del país, concentrando los mayores niveles de desocupación en puntos muy específicos. El conglomerado de San Nicolás-Villa Constitución se posiciona al frente del registro nacional con una tasa de desempleo del 10,4%, seguido de cerca por Bahía Blanca con un 10,1%. En el territorio bonaerense, Mar del Plata también muestra un panorama complejo al registrar un 9,3%, mientras que el Gran Buenos Aires promedia un 8,7%, impulsado principalmente por el cordón del conurbano que trepa al 9,7%.

Al expandir la mirada hacia el resto de las jurisdicciones, la región Pampeana promedia un 8,2% de personas sin empleo, con Córdoba en un 8,8% y Rosario asentado en un 8,2%. Hacia el norte, la situación en el Noreste promedia un 7,2%, con Resistencia a la cabeza con un 9,7%, escoltada por Formosa con un 8,7% y Corrientes con el 6,0%. En contraste, los números más bajos de la medición se localizan en la Patagonia, que promedia un 5,0%, Cuyo con un 5,5% y el Noroeste con el 4,9%, zona donde Santiago del Estero presenta el registro mínimo de todo el territorio nacional con apenas un 0,7%.

A nivel general, la desocupación en el país se ubicó en el 7,8% durante el primer trimestre de este año, afectando de manera directa a 1,72 millones de ciudadanos. Si bien la variación respecto al mismo ciclo del año anterior muestra una leve baja de una décima, el volumen total de personas buscando inserción laboral creció debido a un incremento en la cantidad de habitantes que salieron a buscar un puesto. Este escenario se complementa con una subida en la informalidad, que alcanzó el 44,2%, y una subocupación demandante que se elevó al 11,1%, reflejando las dificultades para consolidar puestos formales.