Las principales fuerzas políticas porteñas alcanzaron un consenso para avanzar con una ley que busca llevar alivio a las familias que están complicadas para pagar sus cuentas. La propuesta, que originalmente fue ideada por Leandro Santoro, logró sumar el respaldo de diversos sectores en la Legislatura, incluyendo al espacio que responde a Horacio Rodríguez Larreta, el radicalismo y el oficialismo local referenciado en Jorge Macri. El objetivo central de la movida es estructurar un plan de asistencia frente al salto en la morosidad, un problema que viene creciendo a nivel nacional.

La intención es que el Banco Ciudad y las entidades privadas de la Capital Federal que decidan sumarse ofrezcan créditos de refinanciación con un plazo mínimo de dos años y un tope en la tasa nominal anual fija del 35%. Este beneficio estará enfocado en aquellos hogares con ingresos mensuales que no superen los diez salarios mínimos y cuyas deudas en tarjetas o préstamos personales representen más del 30% de sus recursos. Para promover que los bancos privados participen, el texto contempla otorgarles un beneficio fiscal con un descuento a la mitad en el impuesto a los Ingresos Brutos sobre los intereses que se generen.

Desde la vereda de enfrente, el espacio de La Libertad Avanza adelantó que no acompañará la iniciativa en la votación, aunque aceptó habilitar el debate para que se pueda resolver de manera inmediata. Los cuestionamientos internos apuntan a que la medida surge de un entendimiento entre Jorge Macri y el histórico dirigente del PJ, Juan Manuel Olmos. El debate local se da en un contexto complejo, donde la irregularidad en el pago de financiamientos familiares alcanzó un 11,5% hacia marzo de este año, empujando a los distintos distritos a buscar alternativas de asistencia para contener el endeudamiento de la población.