El Poder Ejecutivo decidió modificar el mecanismo de selección para los futuros integrantes del máximo tribunal de Justicia del país. A través de una normativa impulsada por Juan Bautista Mahiques, se borraron del mapa las instancias que habilitaban a las organizaciones civiles, los colegios profesionales y el ámbito académico a emitir opinión o impugnar las candidaturas. El argumento oficial gira en torno a acelerar los tiempos administrativos, pero en la práctica esto reduce el filtro público y le otorga a Javier Milei una vía libre mucho más rápida para incidir en la conformación del cuerpo judicial.

Esta movida legal se concretó inmediatamente después de un encuentro reservado en la Quinta de Olivos entre el mandatario y Ricardo Lorenzetti. Durante esa charla, el magistrado convenció al jefe de Estado de la necesidad imperiosa de llenar los casilleros vacíos que tiene el tribunal actual. La estrategia adoptada dejó descolocado al propio Mahiques, quien venía sosteniendo públicamente que esos nombramientos quedarían postergados para más adelante. Con este giro, la postura de priorizar los acuerdos existentes con el actual sector que lidera Horacio Rosatti quedó archivada.

Lo llamativo del asunto es que las cartas ya parecen estar sobre la mesa respecto a los nombres. Trascendió que la intención es Candidatear a Mariano Borinsky y a Karina Perilli para incorporarse al tribunal. Ambos nombres provienen del riñón y del agrado directo de Ricardo Lorenzetti, lo que genera sorpresa en los pasillos de la política, dado que el Presidente estaría facilitando la expansión del poder de este magistrado sin contar todavía con los consensos necesarios que se requieren en el Senado para convalidar los pliegos definitivos.