El escenario político oficialista sumó una nueva capa de tensión subterránea que amenaza con dinamitar la convivencia entre sus principales figuras. Aunque la atención pública se concentró en los recientes cimbronazos del gabinete y las explicaciones patrimoniales, en los pasillos de Balcarce 50 lo que verdaderamente encendió las alarmas es un fuerte enfrentamiento cruzado. De un lado se ubica Karina Milei, la influyente secretaria general, y del otro la senadora Patricia Bullrich. La relación entre ambas, que ya venía desgastada por la disputa de espacios de poder, ingresó en una fase de desconfianza mutua total debido a los planes a mediano plazo que cada sector empieza a trazar para el armado electoral.
La raíz del conflicto actual radica en una fuerte sospecha que circula con fuerza en el entorno más íntimo de la Casa Rosada. En los despachos oficiales corre la versión de que Karina Milei ve a la senadora aliada como una amenaza directa de cara al 2027, al punto de sospechar que planifica movimientos políticos autónomos para socavar la conducción actual para allanar su camino a la Presidencia. Al amparo de este recelo, cobró fuerza el rumor de que «El Jefe» estaría valiéndose de informes confidenciales de la SIDE para monitorear de cerca cada paso de la exministra de Seguridad. Las especulaciones apuntan a discretos encuentros en la confitería de un golf privado entre la hermana presidencial y Cristian Auguadra, el jefe de los espías, quien buscaría consolidar su propia estabilidad en el cargo aportando datos clave sobre la legisladora.
Esta atmósfera de intriga interna se complementa con la impaciencia de otros actores de peso como Santiago Caputo, abocado a desactivar las bombas del día a día de la gestión, mientras Javier Milei procesa los costos de sostener la cohesión de su mesa chica. Las versiones sobre el uso del aparato de inteligencia para vigilar a una socia estratégica añaden un condimento explosivo a la ya compleja situación de Manuel Adorni. De confirmarse estos trascendidos, la alianza legislativa que el gobierno necesita para blindar sus proyectos podría verse seriamente afectada por una guerra fría que ya dejó de ser un secreto a voces entre los armadores libertarios.
