El vocero presidencial, Manuel Adorni, junto a su esposa, decidieron acogerse a los beneficios de la Ley de Inocencia Fiscal. La pareja formalizó su solicitud para ingresar al régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias, una herramienta que permite regularizar la situación tributaria de una manera mucho más directa. El trámite se conoció tras la presentación obligatoria de sus declaraciones juradas patrimoniales, un paso legal que deben cumplir todos los funcionarios públicos de alto rango de la actual administración nacional para transparentar sus bienes.

La normativa a la que se suscribieron Adorni y su cónyuge contempla una serie de facilidades para los contribuyentes que buscan ordenar sus obligaciones fiscales sin enfrentar los esquemas tradicionales, que suelen ser más engorrosos. De esta manera, el portavoz del gobierno de Javier Milei optó por encuadrar sus ingresos y activos familiares dentro de este programa de incentivos, el cual fue diseñado precisamente para fomentar el cumplimiento impositivo mediante trámites menos burocráticos y con pautas claras de liquidación.

Este movimiento administrativo generó bastante repercusión en los pasillos de Balcarce 50, ya que pone de manifiesto la utilización práctica de las reformas impositivas que el propio espacio político viene impulsando desde su llegada al poder. Al adherirse a este sistema dinámico, el funcionario busca encuadrar su patrimonio personal bajo las nuevas reglas de juego que rigen para el universo de los trabajadores alcanzados por este tributo, en un contexto donde el ordenamiento de las cuentas personales y del Estado se mantiene al tope de la agenda pública.