El panorama para las terminales radicadas en el país sigue mostrando complicaciones severas y el nivel de actividad no logra estabilizarse en lo que va del año. Según el último relevamiento de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), durante los primeros cinco meses de 2026 salieron de las líneas de montaje 40.000 unidades menos respecto al mismo período del año anterior. Esto equivale a una contracción acumulada del 19,3%, explicada principalmente por el freno en el consumo interno ante la pérdida de poder adquisitivo y por un menor dinamismo en los despachos al exterior.

Si se desglosan las planillas de mayo, el desplome en la fabricación alcanzó el 21,5% interanual. En materia de comercio exterior, las exportaciones del mes pasado se ubicaron en 25.237 unidades, arrastrando una baja del 6,1% en comparación con abril y una merma del 4,2% frente a mayo de 2025. Al evaluar el bloque completo de los primeros cinco meses, los envíos fuera de las fronteras totalizaron 104.520 vehículos, lo que marca un retroceso del 2,2% contra el registro previo.

Este escenario derivó en decisiones de reestructuración profunda por parte de las corporaciones del sector. Stellantis definió discontinuar la producción del modelo Citroën Berlingo en su planta de El Palomar, dejando de fabricar vehículos de esa marca en territorio nacional para abastecerse mediante importaciones desde Brasil y el continente europeo. A partir de este movimiento, la firma concentrará su actividad bonaerense en los modelos Peugeot 208 y 2008, mientras avanza con un esquema de retiros voluntarios para achicar su plantilla de operarios. La parálisis impactó de forma directa en la cadena de proveedores, provocando que la autopartista Clapp redujera a la mitad su personal en la localidad de Jeppener.