El ministro de Economía nacional, Luis Caputo, salió a cruzar muy fuerte los planes políticos que se tejen en la gobernación bonaerense. Durante una intervención pública que no tardó en hacer ruido en los pasillos de la política, el encargado de las finanzas del país descartó de manera tajante cualquier posibilidad de que Axel Kicillof logre convertirse en el próximo jefe de Estado en las elecciones de 2027. Sus declaraciones no buscaron matices, sino marcar una postura irreversible respecto al futuro electoral de la oposición y la mirada del actual oficialismo sobre la gestión provincial.
La confrontación discursiva escaló cuando el titular del Palacio de Hacienda utilizó comparaciones extremas para ilustrar lo inviable que considera un hipotético mandato del gobernador. Con ironía y buscando dejar en claro su punto de vista, el funcionario recurrió a escenarios insólitos para pintar el panorama de las próximas presidenciales y disparó una frase contundente: “Ni con una guerra mundial, ni con una invasión extraterrestre, Axel Kicillof va a ser presidente de este país”. La expresión se convirtió de inmediato en el eje de la discusión en las redes sociales y desnudó la profunda distancia ideológica que separa a ambos modelos de gestión.
Más allá del tono filoso y de la chicana sobre el espacio exterior, las palabras del jefe de las finanzas exponen la estrategia del Gobierno para empezar a moldear la discusión de cara al mediano plazo. Desde el entorno oficialista entienden que confrontar de manera directa con la administración de la provincia de Buenos Aires sirve para fidelizar al electorado propio y desgastar a la principal referencia que hoy asoma en la vereda de enfrente. El debate por el rumbo de la economía y las urnas ya se juega sin disimulos.
