El debate por la designación de magistrados sumó un nuevo capítulo de tensión interna en la Cámara Alta. La ministra de Seguridad y actual legisladora, Patricia Bullrich, marcó una distancia evidente con la estrategia que baja desde Balcarce 50 al plantear de forma abierta su rechazo a dar marcha atrás con el nombramiento de María Verónica Michelli. El conflicto estalló cuando el Ejecutivo decidió retirar el pliego de la postulante a los tribunales federales de Rosario, una movida que se aceleró tras conocerse su parentesco con un periodista local, provocando un cortocircuito inesperado en los bloques que habitualmente sintonizan la misma frecuencia que la Casa Rosada.

A este frente de resistencia se acopló con fuerza la santafesina Carolina Losada. La senadora, que suele acompañar las iniciativas oficiales en el recinto, alineó su postura con la de Bullrich y adelantó que tampoco avalará el freno a la postulación. Desde el entorno de los legisladores argumentan que castigar o apartar a una candidata técnica por el rol profesional de un familiar directo carece de sustento institucional y sienta un precedente complicado en el Senado. De esta manera, el oficialismo se topa con un escollo imprevisto para avanzar con sus modificaciones en la grilla judicial santafesina, perdiendo apoyos clave que daba por descontados.

La discusión escaló cuando la titular de la cartera de Seguridad no dudó en explicitar los motivos de su desacuerdo con la orden de la Casa Rosada. Al respecto, fijó una postura tajante sobre los criterios que deben primar en estas elecciones y aseguró: “Es una excelente candidata y no podemos vetar a alguien por el trabajo de su hermano”. Con esta definición, Bullrich plantó bandera frente al retroceso impulsado por el propio gobierno del que forma parte, evidenciando que la interna por el manejo de los cargos en los tribunales calientes del país está lejos de saldarse de forma pacífica en el Congreso.