La situación judicial de Manuel Adorni entró en una cuenta regresiva que los analistas estiman crucial, debido a la recolección de nuevas pruebas que complican su línea de defensa. El surgimiento de diferentes registros electrónicos, que incluyen mensajes y archivos de audio recuperados, aceleró los tiempos de los magistrados, quienes ya evalúan convocarlo formalmente para que preste declaración indagatoria en el corto plazo.
En el centro de las sospechas se encuentran una serie de comunicaciones enviadas a través de plataformas de mensajería con la modalidad de eliminación automática. De acuerdo a las investigaciones en curso, Manuel Adorni habría intentado utilizar este mecanismo de destrucción de archivos para resguardar intercambios considerados de alta volatilidad, vinculados a gestiones privadas y contrataciones que hoy están bajo la lupa pública. A pesar de los intentos por hacer desaparecer estos registros, la Justicia logró reconstruir parte de esos diálogos, los cuales evidenciarían presuntas maniobras de influencia sobre terceras personas involucradas en la causa.
Este frente judicial impactó de lleno en la dinámica de la fuerza oficialista, donde diversos sectores manifestaron su inquietud por la demora en la presentación de documentación patrimonial clave. Mientras que desde el Poder Legislativo se lograron bloquear los intentos de la oposición por forzar una interpelación directa, la presión interna y externa para que el funcionario esclarezca su situación patrimonial va en aumento. Los próximos quince días resultarán determinantes para evaluar si el nivel de exposición y el avance de las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito terminan erosionando de forma definitiva su permanencia en la primera línea del Gobierno.
