Durante un encuentro académico y político que reunió a varias figuras del continente en la Universidad Austral, Mauricio Macri aprovechó para despacharse sobre la actualidad nacional y responder a los dardos que venían desde los sectores más cercanos al oficialismo. El exmandatario contestó de forma tajante a los cuestionamientos que sugerían que sus movimientos de cara al futuro terminan favoreciendo a la oposición dura. “Pregúntenle a Cristina si favorecimos al kirchnerismo en estos años”, retrucó con ironía para dejar en claro cuál es su posición frente a las críticas internas de los aliados gubernamentales.

Al analizar la figura de Javier Milei, el dirigente no anduvo con vueltas y caracterizó su gestión como un fenómeno particular. “Es un liderazgo emocional, absolutamente emocional”, remarcó, señalando además que el actual jefe de Estado “se ve como lo que yo sentí en mis marchas. Se ve como un profeta”. Si bien rescató el compromiso ideológico del actual mandatario, advirtió sobre ciertos riesgos de encierro que genera la mística del sillón de Rivadavia, afirmando que el entorno puede anular la capacidad de reacción: “Al Presidente lo aísla el simbolismo. Cuando el poder te toma, pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido”.

Por otra parte, se mostró muy entusiasmado con algunos rumbos legislativos recientes, celebrando que más de 130 legisladores votaran para dar de baja ciertos subsidios energéticos. “Cuando vi a 130 y pico votando que volvamos a la racionalidad, me pareció maravilloso. Me sentí y dije: algo está cambiando”, recordó, comparándolo con las resistencias que sufrió en su propio gobierno. Respecto a sus intenciones electorales para los próximos comicios, descartó subirse otra vez a la carrera ejecutiva: “En el sector privado, imposible. No, ya estoy grande, ya estoy grande para eso”.