La interna en los despachos más importantes del Poder Ejecutivo sumó altas dosis de tensión y desató alertas en el núcleo duro libertario. El malestar se focaliza en las decisiones estratégicas que viene tomando Karina Milei, a quien reprochan estar desgastando la figura del propio jefe de Estado para blindar políticamente a su círculo de confianza, puntualmente al clan Menem y al vocero Manuel Adorni. El descontento escaló tras el fallido intento de imponer el pliego de Martín Menem en una nominación clave para el Poder Judicial, una maniobra que desnudó la fragilidad de las alianzas oficiales en el Congreso.

Lejos de retroceder frente a los cuestionamientos que arrecian desde distintos sectores de las fuerzas aliadas y la oposición, Javier Milei optó por dar una fuerte muestra de autoridad y ratificó su respaldo absoluto a la conducción de la Cámara de Diputados. Sin embargo, este aval presidencial no logró aplacar las aguas de una disputa que parece lejos de saldarse. En el centro de la tormenta interna se ubica Santiago Caputo, quien mantiene una postura intransigente y ya dejó en claro a su entorno que no tiene la más mínima intención de dar un paso al costado ni de ceder terreno en el armado estratégico de la gestión.

La preocupación que circula por los pasillos gubernamentales radica en que este nivel de confrontación expone las costuras de la mesa chica y debilita la capacidad de negociación en un momento legislativo crucial. Varios colaboradores advierten con inquietud que proteger a nombres propios a costa del capital político del mandatario es un juego de alto riesgo que podría pasar facturas muy caras en el corto plazo, especialmente cuando la cohesión interna es la única herramienta para sostener las reformas en marcha.