Santiago Bausili disipó los rumores sobre un alivio inmediato en el frente cambiario corporativo, al confirmar que las regulaciones sobre el acceso a divisas continuarán vigentes por un tiempo más. La prioridad del equipo económico se mantendrá concentrada en asegurar los dólares necesarios para el circuito productivo y comercial, postergando la eliminación de las trabas financieras cruzadas que las compañías tanto venían reclamando.
Durante la presentación del informe de gestión, los funcionarios justificaron la cautela al explicar que «la expectativa de abrir y dar más libertad financiera se va dando en la medida que es consistente con los demás objetivos» del plan global, ubicando a la desaceleración de los precios en el escalón más importante de prioridades. De todos modos, le restaron dramatismo a las quejas del sector privado señalando que las firmas locales lograron girar dividendos al exterior por una cifra cercana a los US$ 1.600 millones en lo que va del año, lo que demuestra la existencia de canales alternativos para operar sin depender exclusivamente del tipo de cambio oficial.
Por otra parte, la cúpula del organismo también fijó una postura inflexible frente al incremento de la irregularidad en el cumplimiento de los créditos bancarios y los compromisos con las plataformas virtuales de pago. Santiago Bausili descartó de plano cualquier tipo de auxilio estatal para los deudores en situación de mora, argumentando que las entidades financieras cuentan con suficiente espalda y liquidez para absorber este impacto negativo en sus propios balances. En sintonía con esto, se evitó dar fechas rígidas para la reactivación del crédito y la recuperación del circulante, aclarando que el Banco Central no puede comprometer metas estrictas en ese sentido ya que todo el proceso estará condicionado a la evolución genuina de la demanda de dinero por parte de los ciudadanos.
