Tras intensas negociaciones, el oficialismo ha logrado consolidar un respaldo clave de los mandatarios provinciales para avanzar con la reforma de la Ley de Glaciares. Este acuerdo político, gestado en las últimas semanas, permitiría al Ejecutivo celebrar una victoria estratégica en el Congreso, destrabando proyectos mineros que se encontraban paralizados por la normativa vigente desde hace más de una década. El eje de la discusión se ha centrado en redefinir qué áreas deben considerarse estrictamente protegidas y cuáles podrían permitir el desarrollo de actividades productivas bajo controles ambientales.
La reforma introduce cambios técnicos fundamentales, especialmente en la definición del ambiente periglacial. Según los puntos clave del proyecto, la protección se concentrará en aquellos glaciares que figuren en el inventario nacional y que cumplan con funciones hídricas vitales y comprobables. Esto abre una ventana de oportunidad para las provincias que buscan atraer inversiones extranjeras, permitiendo que la actividad económica conviva con la preservación de las cuencas. Javier Milei ha insistido en que esta modificación no implica un abandono del cuidado ambiental, sino una actualización necesaria para fomentar el crecimiento económico y la soberanía sobre los recursos provinciales, evitando interpretaciones judiciales que frenen el progreso de manera arbitraria.
Por su parte, los gobernadores de la mesa del litio y del cobre han sido los principales impulsores de esta flexibilización, argumentando que las restricciones actuales eran «excesivas» y no se ajustaban a la realidad del terreno. La nueva normativa establece que para que una zona sea considerada intocable, debe tener presencia de hielo saturado de manera permanente y cumplir un rol hídrico relevante. Con este nuevo esquema, el Gobierno confía en que las inversiones mineras se multipliquen en el corto plazo, mientras que los sectores críticos advierten sobre posibles daños irreversibles en las reservas de agua dulce del país si los controles no son lo suficientemente rigurosamente aplicados.
