Nuevas revelaciones judiciales han puesto al descubierto un antecedente poco conocido en el historial de negocios vinculados al mundo de los activos digitales. Mucho antes del estallido del conflicto por la criptomoneda Libra, Javier Milei y el operador financiero Mauricio Novelli ya habían incursionado juntos en la promoción de un proyecto virtual que culminó en un rotundo fracaso económico. Se trataba de una propuesta basada en un videojuego bajo la modalidad «play to earn», que prometía a los usuarios la posibilidad de generar ingresos mediante un token específico, pero que terminó desapareciendo del mercado sin cumplir sus promesas.
El peritaje informático realizado sobre los dispositivos de Mauricio Novelli arrojó pruebas de que este vínculo comercial no fue un hecho aislado, sino que formaba parte de una estrategia de larga data. En aquel entonces, Javier Milei utilizaba su alcance como diputado nacional para recomendar plataformas de inversión, asegurando que su equipo estaba «revolucionando la manera de invertir para ayudar a los argentinos a escapar de la inflación». No obstante, tras la caída del valor de dichos activos, los videos promocionales fueron eliminados de las redes sociales y las cuentas oficiales de los proyectos dejaron de existir, dejando a numerosos inversores sin respuestas.
La investigación actual también detectó movimientos bancarios que complican la narrativa oficial sobre la supuesta falta de nexos comerciales entre las partes. Un resumen de cuenta reveló que la firma de Mauricio Novelli realizó transferencias de dinero hacia el entorno familiar de Javier Milei ya en el año 2023. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de una estructura organizada dedicada a monetizar la influencia política a través de activos digitales de dudosa solvencia, un esquema que parece haber tenido su ensayo general años antes de la actual crisis financiera y judicial.
