Una reciente maniobra política impulsada por Patricia Bullrich para acelerar la aprobación del pliego de Carlos «Coco» Mahiques, se vio frustrada por la falta de apoyo, incluso de legisladores oficialistas. La iniciativa, que buscaba forzar una sesión extraordinaria, no prosperó debido a la ausencia de varios senadores y a una marcada reticencia de los bloques aliados, quienes consideraron inoportuno el apuro. Este revés se atribuye principalmente a una estrategia de boicot orquestada desde la Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei, con el objetivo de evitar que Bullrich capitalice un triunfo político.

La situación de Bullrich se enmarca en una creciente tensión interna dentro del espacio gobernante. Un ejemplo claro de esta dinámica es el caso de Diego Valenzuela, un referente territorial cercano a la exministra, a quien se le negó un cargo prometido en la Agencia de Migraciones por instrucción de la hermana presidencial. Esta serie de eventos ha llevado a una fuente oficialista a sentenciar que «la única certeza es que no va a ser candidata a vicepresidenta ni a jefa de gobierno», lo que sugiere un claro intento de limitar sus aspiraciones políticas futuras. Los senadores, por su parte, expresaron su descontento con la forma en que Bullrich intentó imponer la agenda, con algunos peronistas señalando que «Bullrich está acostumbrada a mandar, se piensa que está en el Ejecutivo».

La resistencia a la propuesta de Bullrich no solo provino de la oposición, sino que se gestó en el propio seno del oficialismo. La agenda que pretendía imponer, que mezclaba la recuperación de estado parlamentario para pliegos militares con la designación de Mahiques, fue percibida como una estrategia para congraciarse con el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Este episodio subraya una pugna interna por el poder y la influencia, donde figuras como el senador Juan Carlos Pagotto, supuestamente bajo la dirección de los primos Menem, estarían llevando adelante un «operativo desgaste» contra la exfuncionaria, evidenciando las complejas dinámicas y las luchas de poder que atraviesan al oficialismo en el Congreso.