La situación en Medio Oriente ha escalado drásticamente, transformando lo que Estados Unidos describió inicialmente como una acción preventiva en un conflicto abierto con múltiples frentes. La región vive su cuarto día de hostilidades intensas, con Irán y sus aliados respondiendo a las ofensivas de Washington y Tel Aviv. La tensión se disparó con un ataque de drones dirigido a la embajada estadounidense en Arabia Saudita, mientras que Israel ha lanzado bombardeos masivos sobre Teherán y Beirut, la capital libanesa.

En una jornada marcada por la violencia, las fuerzas israelíes anunciaron haber eliminado al líder de Hezbollah en Beirut, Raca Khaza’i, a quien identificaron como una figura clave en el fortalecimiento de la organización y su vínculo con Irán, responsable de la transferencia y producción de armamento. Además, tropas terrestres israelíes incursionaron en el sur de Líbano, buscando establecer un perímetro de seguridad. En Teherán, los ataques israelíes tuvieron como objetivo el complejo gubernamental, incluyendo la oficina presidencial y un instituto de entrenamiento de oficiales, a pocos metros del lugar donde el líder supremo, Alí Jamenei, fue asesinado días atrás. Un portavoz iraní afirmó que Jamenei «fue una elección consciente; él permaneció en su lugar de trabajo, en el corazón de Teherán, en circunstancias en las que todos sabían que se avecinaba un ataque».

La escalada ha tenido repercusiones más allá de las zonas de conflicto directo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su «decepción» por la negativa del Reino Unido a unirse a los ataques, lamentando que la relación bilateral «obviamente no es la que fue». Por su parte, Francia ha anunciado el envío de sistemas antimisiles y una fragata a Chipre, luego de que una base británica en la isla fuera atacada con drones, un incidente atribuido a Hezbollah. Las consecuencias económicas también son palpables, con el precio del gas natural disparándose un 45% y las instalaciones de Amazon Web Services en Emiratos Árabes Unidos y Baréin sufriendo daños significativos por ataques con drones, lo que la empresa vinculó al «conflicto actual en Oriente Medio». La embajada de EE. UU. en Kuwait ha cerrado sus puertas «hasta nuevo aviso» debido a las «tensiones regionales en curso», reflejando la creciente inestabilidad.