El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, inauguró el período de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense con un discurso de hora y media, un día después de la apertura de sesiones nacionales. Durante su intervención, el mandatario provincial aprovechó para criticar duramente al gobierno central, acusándolo de retener fondos que corresponden a la provincia y de generar una «asfixia financiera». Kicillof afirmó que la administración nacional se comporta como «un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno», al quedarse con recursos bonaerenses que, según sus cálculos, ascienden a 15 billones de pesos, equivalentes a un tercio del presupuesto anual provincial.
En su exposición, el gobernador también se refirió a la situación económica y política del país, señalando que «Argentina no va bien» y que los pronósticos de recuperación del gobierno nacional no se han cumplido. Describió al país como un «laboratorio de una derecha extrema» que gobierna «exaltando el odio» y utilizando el insulto como método político. Además, Kicillof hizo un repaso de su gestión provincial, destacando inversiones en educación, salud, infraestructura y seguridad, y anunció la modificación de la ley de Seguridad Pública, un decreto para garantizar el acceso a sala de 3 años y un proyecto de ley para regular el trabajo en plataformas digitales.
El discurso no estuvo exento de momentos que generaron comentarios. En dos ocasiones, el gobernador incurrió en lapsus verbales: primero, al referirse a un supuesto «Estado provincial abandona» en lugar del nacional, y luego, al mencionar un programa de su gestión como «programa Kuka», generando risas entre los presentes. Estos errores fueron rápidamente señalados en redes sociales.
La oposición provincial no tardó en responder a las palabras de Kicillof. Legisladores como Alex Campbell, Andrés De Leo y Maximiliano Abad criticaron al gobernador por, según ellos, «nacionalizar cada problema para diluir responsabilidades» y por no asumir la situación de la provincia. «La culpa siempre es de otro», afirmó Campbell, mientras que De Leo instó a Kicillof a «asumir las necesidades» de Buenos Aires en áreas clave como seguridad, educación y salud.
