La discusión en torno a la reforma laboral ha alcanzado un punto de máxima tensión en el Congreso, especialmente tras la media sanción en el Senado y su inminente tratamiento en la Cámara de Diputados. El foco de la controversia se centra en una modificación de último momento que afecta directamente las licencias por enfermedad, una cláusula que ha sido recibida con fuerte rechazo por parte de la oposición «dialoguista» y que amenaza con trabar la aprobación del proyecto tal como fue concebido por el oficialismo. La intención del Ejecutivo de acelerar los tiempos para que la normativa entre en vigencia en marzo choca de frente con la preocupación de los legisladores por lo que consideran un retroceso grosero en los derechos de los trabajadores.

La polémica reside en el artículo 44, que altera el régimen de licencias por enfermedad establecido en la Ley de Contrato de Trabajo. Esta modificación propone que, en casos de dolencias o accidentes no relacionados con la actividad laboral, el empleado perciba solo el 50% de su salario básico, excluyendo adicionales y comisiones. Si bien se contempla un 75% para situaciones donde el riesgo no fue consciente, la medida es vista como un «regalo» para el empresariado a costa de la salud y el bienestar de los empleados. Legisladores de diversas bancadas, incluyendo el PRO y la UCR, han expresado su alarma, anticipando que esta cláusula no solo reducirá la protección social, sino que también generará una avalancha de litigiosidad. Un representante de la oposición señaló que «a un paciente con cáncer le van a pagar el 50 por ciento de la remuneración básica, no le van a pagar adicionales ni comisiones. En ese caso, el trabajador va a reclamar y seguramente irá a juicio».

A pesar de la creciente presión, el oficialismo, a través de figuras como Martín Menem, ha ratificado su postura de no aceptar cambios, buscando mantener la redacción original del Senado. Incluso, un funcionario justificó la medida con la controvertida frase: «Si te lastimaste jugando al fútbol, tomaste una acción activa y el empleador no tiene nada que ver; en ese caso es el 50%». Esta visión, que parece ignorar las realidades de las dolencias y sufrimientos de los empleados, ha encendido aún más el debate. Los trabajadores deberían analizar seriamente hacer algun deporte, ir a un gimnasio aunque sea por cuestiones medicas, pero además, deja abierta la posibilidad a interpretaciones insólitas. Si una persona se corta con un cuchillo mientras cocina, por ejemplo, ¿el empleador le pagará el 50% del salario? Deberá ir a trabajar con herida sin curar (y sin alta o atencion medica formal, porque dificilmente un médico de un alta a una dolencia no curada).

Además de las licencias, otros puntos como la creación del Fondo de Asistencia Laboral y la retroactividad de la ley también generan fricciones, con el peronismo advirtiendo sobre una «ola de juicios» si se vulneran derechos adquiridos. La expectativa es que los representantes directos del pueblo en Diputados den su veredicto, impidiendo que esta «avivada» del Ejecutivo prospere sin modificaciones sustanciales.