El proyecto de criptomoneda $LIBRA sigue envuelto en un manto de misterio y silencio oficial. Aquel viernes de San Valentín de 2025, el presidente Javier Milei compartió en sus redes sociales un código que permitía adquirir esta nueva divisa digital, presentándola como una iniciativa para financiar empresas argentinas. Lo que siguió fue un frenesí en el mercado cripto: la moneda se disparó en valor para luego colapsar abruptamente, dejando a un grupo reducido de individuos con ganancias millonarias y a una gran cantidad de inversores con pérdidas significativas.
Desde entonces, la Casa Rosada ha mantenido un hermetismo total sobre el asunto, negándose a proporcionar explicaciones concretas. Ni el Congreso, a través de su comisión investigadora, ni la prensa han obtenido respuestas claras sobre el rol del mandatario en esta operación o sobre el destino de los fondos. Las pocas declaraciones del presidente al respecto han sido imprecisas, y la justicia, que ha recibido denuncias por posible estafa tanto en Argentina como en Estados Unidos, avanza con lentitud, sin haber citado a declarar a los principales involucrados.
El empresario estadounidense Hayden Mark Davis, especializado en Web3 y memecoins, emerge como la figura central detrás de $LIBRA. Su llegada a Argentina y su conexión con el entorno presidencial se gestaron a través de lobbistas cercanos a Milei. Inicialmente, se exploró la creación de un banco de criptomonedas para proyectos productivos, pero el foco viró hacia $LIBRA. Davis, quien también estuvo vinculado a otras memecoins de alto perfil, fue nombrado asesor ad honorem del país en materia de blockchain. Sin embargo, los detalles sobre cómo $LIBRA financiaría a las empresas argentinas nunca fueron claros, y se reveló que 74 billeteras con información privilegiada realizaron compras masivas antes del tuit presidencial, obteniendo beneficios extraordinarios.
La controversia escaló cuando, tras la caída de la moneda, el presidente Milei borró su publicación y afirmó que «no estaba interiorizado en el proyecto», a pesar de que su equipo había intentado previamente que Davis emitiera un comunicado desligándolo. Una unidad de investigación gubernamental, compuesta por una sola persona, concluyó que el tuit fue emitido a título personal, una explicación que no disipa las dudas. Con millones de dólares en juego, Davis ha propuesto un «Libra Trust» para reflotar el proyecto, pero, al igual que hace un año, la falta de transparencia y las preguntas sin respuesta persisten, manteniendo el escándalo en el aire.
