Tras casi tres días de una situación crítica que mantuvo en vilo a la provincia de Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro rubricó un decreto que oficializa incrementos salariales para todo el personal de seguridad. Esta medida puso fin a una movilización que se había extendido por más de 36 horas en Rosario, donde agentes de la fuerza manifestaron su descontento. Al anunciar la decisión, el mandatario provincial enfatizó que «Para nosotros siempre la prioridad fue garantizar la seguridad pública», destacando la importancia de la estabilidad en las fuerzas del orden.
El acuerdo alcanzado establece que ningún miembro de la policía santafesina percibirá un sueldo inferior a $1.350.000. Con la inclusión de la tarjeta alimenticia destinada a la policía, el ingreso mínimo se eleva a $1.438.835. Además, se contemplan bonificaciones adicionales significativas para aquellos que desempeñan tareas operativas en ciudades con altos índices de criminalidad como Rosario o Santa Fe, quienes recibirán un plus de $500.000, llevando su salario a $1.935.500. Para roles específicos, como los conductores de vehículos policiales, el monto asciende a $2.188.835, y para el personal de comando radioeléctrico o guardia de Infantería, puede superar los $2.334.535. El gobernador calificó el reclamo de los uniformados como «justo y genuino», reconociendo la legitimidad de sus demandas.
La movilización se originó a raíz del fallecimiento de un agente en la Jefatura Regional II de Rosario y la percepción de que las mejoras laborales iniciales no abarcaban a toda la fuerza. Desde el lunes por la noche, los efectivos se congregaron frente a la Jefatura, realizando un «sirenazo» y quemando neumáticos, exigiendo que las promesas de aumento se plasmaran en un documento oficial. A pesar de los anuncios previos de los ministros de Seguridad y Economía, quienes reconocieron el «estrés» de la fuerza y la legitimidad del reclamo, los agentes mantuvieron la protesta hasta que el decreto fue firmado. La resolución incluyó también la reincorporación de una veintena de agentes que habían sido pasados a disponibilidad, un punto clave para el cese de la medida de fuerza.
