Un reciente informe internacional ha puesto de manifiesto un retroceso en la imagen de Argentina en lo que respecta a la transparencia en el ámbito público. El país ha descendido cinco posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, una medición anual que evalúa cómo expertos y empresarios perciben la integridad del sector estatal. Con una puntuación de 36 sobre 100, un punto menos que en la edición anterior, Argentina se ubica ahora en el puesto 104 de 182 naciones, compartiendo lugar con países como Belice y Ucrania, y siendo superada por otros como Zambia o Lesoto. Esta caída sugiere que, a nivel global, la percepción sobre la lucha contra la corrupción en el país ha empeorado.
La organización Transparencia Internacional, responsable de este estudio, señala que esta disminución se vincula directamente con la falta de iniciativas concretas para fortalecer la transparencia y la gestión de casos de corrupción. Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, la entidad local asociada al índice, comentó que «las malas novedades para Argentina en este índice están relacionadas, seguramente, por la ausencia total de interés del gobierno en impulsar políticas anticorrupción». Agregó que «Nada se hizo en estos dos años para prevenir y sancionar la corrupción», y mencionó casos específicos como «Libra y ANDIS», que no generaron una respuesta contundente por parte de las autoridades.
En el contexto americano, Argentina se posiciona en el puesto 19 de 33 países, lejos de los líderes regionales como Canadá y Uruguay. El informe de Transparencia Internacional advierte sobre una tendencia preocupante en la región, donde «desde 2012, 12 de los 33 países en la región han empeorado considerablemente». Esta situación se atribuye a años de inacción gubernamental que han erosionado las instituciones democráticas y facilitado el avance del crimen organizado, afectando directamente los derechos humanos, los servicios públicos y la seguridad de los ciudadanos. La evaluación subraya la urgencia de políticas sostenidas en el tiempo para abordar la integridad y la transparencia.
