En medio de intensas negociaciones en el Congreso por la reforma laboral, se ha revelado una postura inflexible por parte del Ministerio de Economía que podría complicar su aprobación. La jefa de la bancada oficialista en el Senado comunicó a los legisladores aliados que el titular de la cartera económica se niega rotundamente a modificar el capítulo referente al impuesto a las Ganancias, una de las principales exigencias de los gobernadores para brindar su apoyo al proyecto. Esta situación genera un punto de fricción significativo, ya que los mandatarios provinciales insisten en que la reducción de este impuesto a las grandes empresas impacta directamente en la coparticipación y, por ende, en las finanzas de sus jurisdicciones.
Durante un encuentro con senadores de bloques afines, la representante oficialista solicitó mantener discreción para no entorpecer las conversaciones. Sin embargo, su intento de acelerar la convocatoria a una sesión para el 12 de febrero, mediante la presentación de una nota, encontró resistencia. Los legisladores se negaron a firmarla, condicionando su apoyo a que el Ejecutivo garantice la revisión del punto de Ganancias.
La postura de los senadores es clara: si bien existe voluntad de colaborar con la media sanción, no están dispuestos a «inmolarse» por una mayoría ajustada que podría ser impugnada judicialmente. Aspiran a reunir al menos 50 votos para asegurar la estabilidad legal del proyecto. La propia jefa de la bancada oficialista reconoció ante sus pares que el ministro de Economía se muestra «muy duro» y «no acepta cambios». Esta rigidez amenaza con el fracaso de la iniciativa en la Cámara Alta, ya que, como advirtió un senador cercano a los gobernadores, «sin los votos de los gobernadores, la ley no sale del Senado». La tensión se mantiene, con la promesa de retomar el diálogo la próxima semana, mientras la reforma laboral pende de un hilo.
