En una entrevista concedida al periódico británico The Telegraph, el presidente Javier Milei generó un considerable revuelo al abordar la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Las declaraciones del mandatario, realizadas en la antesala de una posible visita de Estado al Reino Unido, han sido interpretadas como un desvío de la postura histórica y unificada de Argentina respecto al archipiélago. El líder libertario mencionó que el territorio debería ser restituido a través de la negociación, pero añadió una condición que ha provocado fuertes críticas: «cuando los isleños lo deseen».
Esta afirmación choca directamente con el principio sostenido por Argentina, que históricamente ha desestimado la voluntad de los habitantes de las islas, conocidos como kelpers, al considerarlos una población implantada tras la ocupación británica. A pesar de esta controvertida declaración, Milei intentó matizar su postura, asegurando que «nunca renunciaremos al reclamo de soberanía sobre Las Malvinas. No es negociable». Además, argumentó que mantener «relaciones pobres» entre ambos países por la causa Malvinas «genera el riesgo de disminuir las transacciones culturales y económicas».
Las palabras del presidente no tardaron en generar reacciones adversas en el ámbito diplomático y político argentino. Exfuncionarios de la Cancillería expresaron su preocupación, señalando que la postura histórica del país impide normalizar las relaciones bilaterales con el Reino Unido mientras persista la ocupación, y mucho menos avanzar en cooperación en materia de defensa. «Es muy grave porque encima es aceptar a Reino Unido como proveedor de seguridad», comentó uno de ellos. Otro exfuncionario calificó las declaraciones de «locos», al contradecirse sobre la innegociabilidad de la soberanía y, a la vez, condicionarla a los deseos de los isleños.
La gestión de Milei ha enfrentado varios episodios relacionados con Malvinas que han sido interpretados como un proceso de «desmalvinización». Desde la omisión de las islas en el mapa del logo de la Cancillería hasta acusaciones de «traición a la patria» por parte de veteranos de guerra, la política exterior del actual gobierno en este tema sigue generando un intenso debate y preocupación en diversos sectores de la sociedad argentina.
